En un contexto donde producir más contenido con menos recursos dejó de ser una aspiración para convertirse en una obligación, Grass Valley llevó a su Forum en la NAB 2026 una idea clara: la industria ya no puede sostener modelos rígidos. La producción está, definitivamente, “en movimiento”.

El concepto no es solo discursivo. A lo largo de su presentación —dividida entre visión, tecnología, casos reales y novedades de producto— la compañía dejó en evidencia que su estrategia pasa por redefinir la infraestructura broadcast bajo un paradigma completamente distinto: plataformas, software y orquestación inteligente.
Del hardware al “media universe”: una visión basada en plataformas
La primera parte del encuentro estuvo centrada en la visión. Grass Valley plantea un ecosistema —el GV Media Universe— donde hardware y software conviven dentro de una arquitectura común, abierta y escalable.

El foco está puesto en tres tensiones que hoy atraviesan a todos los broadcasters: audiencias fragmentadas, presión sobre costos y la necesidad de entregar contenido más rápido. La respuesta, según la compañía, no es sumar complejidad sino eliminarla.
Ahí aparece el concepto de Dynamic Media Facility (DMF): una arquitectura en capas que combina networking, cómputo (on-premise o cloud), microservicios y orquestación. En el centro de ese modelo emerge una pieza clave: el Media eXchange Layer (MXL) diseñado para permitir intercambio eficiente de video entre aplicaciones en entornos distribuidos y multi-vendor.
Software-defined y orquestación: el nuevo estándar operativo
La segunda parte —la más técnica— profundizó en cómo se materializa esa visión. El mensaje fue contundente: el cambio no es “cloud vs. on-prem”, sino hacia soluciones software-defined.

GV AMPP (Agile Media Processing Platform): núcleo del ecosistema, donde corren microservicios de producción, ingest, playout y procesamiento.
Arquitectura basada en contenedores: permite desplegar recursos en segundos, escalar dinámicamente y operar múltiples workflows sobre infraestructura compartida.
Orquestación unificada: un único entorno de control para flujos SDI, IP (SMPTE 2110), NDI, SRT y cloud.
Uno de los puntos más fuertes fue la demostración práctica: en un solo nodo en la nube (AWS), la compañía mostró cómo correr switchers, multiviewers, ingest, replay y procesamiento simultáneamente, con capacidad de escalar en segundos.
La lógica es clara: dejar atrás el modelo de “equipos dedicados” para pasar a recursos dinámicos bajo demanda.
AI aplicada: menos discurso, más operación
A diferencia de otras presentaciones cargadas de promesas, Grass Valley mostró aplicaciones concretas de inteligencia artificial dentro de AMPP:

– Diagnóstico automático del sistema (health reports)
– Detección de inconsistencias en configuraciones
– Asistencia operativa en tiempo real
– Próximo paso: corrección automática de errores con autorización del usuario
El enfoque es pragmático: la AI no reemplaza, pero sí reduce carga operativa y acelera procesos, especialmente en entornos con menos personal técnico.
Casos reales: producir más con menos (y hacerlo viable)
La tercera parte del Forum —quizás la más reveladora— reunió a broadcasters y proveedores que ya están operando bajo estos modelos.
Ejecutivos vinculados a grandes eventos como Juegos Olímpicos, Super Bowl o ligas deportivas coincidieron en tres factores críticos:
Planificación extrema
Equipos humanos altamente capacitados
Ecosistemas tecnológicos flexibles
El punto en común: todos están migrando hacia infraestructuras híbridas, con fuerte componente de software y automatización, para poder escalar producción sin duplicar costos.
La conclusión fue directa: el negocio ya no soporta modelos donde cada evento implica más hardware y más personal. La eficiencia dejó de ser opcional.
Lo que se ve en el stand: integración total del workflow
En la última parte, Grass Valley bajó la visión a productos concretos que se exhiben en NAB:
– LDX 180: cámara con sensor Super 35 orientada a producciones premium con look cinematográfico.
– K-Frame VXP: evolución del switcher con integración en workflows híbridos.
– Maverik: versión software del switcher, operable desde interfaces táctiles o remotas.
– Framelight X: editor web-based con ingest en tiempo real, AI semántica y colaboración instantánea.
– PlayoutX: playout cloud-native sin necesidad de render en workflows simples.
– Integración con Calrec Impulse V para audio profesional dentro del ecosistema AMPP.
Uno de los demos más impactantes fue el flujo completo desde captura móvil hasta edición y publicación en tiempo real, todo desde navegador y sin render.
Más allá de la tecnología, el mensaje de fondo fue otro: el mayor desafío no es técnico, sino cultural.
Pasar a este modelo implica abandonar la lógica híbrida eterna entre lo viejo y lo nuevo. Uno de los panelistas lo resumió con una metáfora clara: “hay que trazar una línea roja y decidir de qué lado se opera”.
Grass Valley apuesta a que, en los próximos tres a cinco años, la industria convergerá hacia entornos completamente orquestados, donde cloud y on-prem convivirán de forma transparente.
Lejos de presentar una colección de productos, Grass Valley mostró una dirección estratégica consistente: simplificar operaciones, escalar producción y recuperar eficiencia en un negocio cada vez más exigente.


